Ana Langner y Gustavo Castillo, 11 ago 2019
La Jornada

Ciudad de México. En México, las víctimas de armas de fuego traficadas desde Estados Unidos se cuentan por miles, mientras que del otro lado del río Bravo la débil regulación para la compra, venta y posesión de equipo considerado de uso exclusivo de las fuerzas armadas ha impulsado por más de una década que los cárteles de las drogas hayan adquirido ilícitamente alrededor de 2.5 millones de armas de grueso calibre a través de esa frontera, coinciden informes de autoridades nacionales y estudiosos del tema.

Estimaciones de la hoy Fiscalía General de la República (FGR) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública refieren que al año ingresan ilegalmente al país unas 250 mil armas de fuego, entre ellas armas largas (AK-47), granadas de diversos tipos, lanzacohetes, cohetes, lanzagranadas y ametralladoras, en ese rubro las llamadas Barret calibre 50 que tienen capacidad para derribar aeronaves.

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