The New York Times, 17 de marzo de 2026
por Paulina Villegas
Una oleada de armas fluye de Estados Unidos a México. Procedentes de armerías, ferias, sitios web y aplicaciones, atraviesan la frontera y están presentes en los delitos más violentos del país.
El joven de 17 años se encontraba sentado en una habitación de hotel, dirigiendo un centro logístico de alto riesgo desde su celular. Examinaba listados de armas en venta en WhatsApp y atendía solicitudes como un operador telefónico, despachando pedidos en tiempo real: Kalashnikovs, rifles tipo AR-15 y mucha munición.
El ritmo del negocio se ha vuelto implacable, explicó el traficante de armas, hijo de un líder de una célula de un cártel local nacido en Arizona. Aunque en Phoenix sigue cursando el bachillerato, ahora gestiona hasta 200 pedidos de armas de fuego a la semana, aproximadamente el doble de lo que enviaba a México antes de que el presidente Donald Trump regresara a la Casa Blanca y presionara para que se tomaran medidas drásticas contra los cárteles.